El agujero

No veo por donde voy.
Todo está oscuro.
Oigo mis pasos, su eco.
La humedad entra en mis fosas nasales.
Debo estar en una cueva, pero no sé como he llegado ahí.
Me parece oír algo.
No sé de dónde viene, pero se está acercando.
Rápidamente.
Ahí está otra vez esa… cosa.
Mi corazón se empieza a acelerar.
No sé hacia donde ir, no veo nada.
Empiezo a andar cada vez más rápido.
Se acerca.
Corro.
Más y más rápido.
Sigue, sé que está detrás de mí.
Choco contra las paredes en las esquinas invisibles, tropiezo y me vuelvo a levantar.
Tengo que escapar.
Mi propia respiración llena mis oídos, me atraganto en mi propio sudor.
Vuelvo a chocar mientras miraba hacia ninguna parte y caigo al suelo aturdido.
Dolorido, me levanto.
Noto que algo más que sudor empieza bajar por mi frente.
Ciego, miro alrededor… ¿aquello no es?…
¡La salida!
Hay luz al final de esta especie de túnel.
Ruidos…
Se acerca… debo levantarme… seguir… ya falta poco…
Atontando, destrozado por el cansancio… me acerco trabajosamente a la luz…
Casi no puedo respirar… me ahogo… comienzo a subir por lo que parece una pequeña pendiente… por primera vez, puedo distinguir el suelo y las rocas que me rodean.
Ya falta poco…
Sólo un pequeño montículo me separa del brillante azul.
Comienzo a subir, lenta, trabajosamente.
Me sonrío, lo voy a conseguir.
Ya los sonidos guturales que quedan atrás no me importan, no me cogerá. No podrá…
¿Qué?
No, no, no…
No puede ser.
¡No!
Veo el cielo, los campos verdes, los árboles…
Pero entre ellos y yo se interpone una reja.
Oxidada, corrompida por el tiempo y la humedad.
La agarro con furia.
¡No!
¡No!
La euforia por el éxito se convierte en pánico.
Mis oídos se vuelven a centrar en un murmullo cada vez más próximo.
Intento romperla, moverla.
No con fuerza, si no con desesperación.
¡No!
Quiero abrir un hueco, debe haber algún modo de salir.
Siento una presa en el tobillo, tira de mí.
¡Está aquí!
¡No!
Me arrastra.
Me zarandea de modo animal.
Pierdo el apoyo de la mano con una sacudida.
Debo resistir.
Pero es imposible, me supera, me lleva al fondo, a la oscuridad.
Intento agarrarme a cualquier cosa.
Mis uñas se clavan en la tierra, en la roca, se rompen, se astillan, sangran.
Los filos de las piedras me destrozan las palmas, mi propia sangre marca el camino a la salida.
El mismo camino que jamás tomaré.
Grito de desesperación, de impotencia por no poder contra esa fuerza superior…
El agujero de luz se hace cada vez más y más pequeño.
Minúsculo.
Desaparece.
Ahora, entre la oscuridad, espero mi destino…

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3 Respuestas para “El agujero”

  1. bambu Dijo:
    junio 14th, 2008 a las 18:25

    Es la pesadilla de mi vida

  2. ravenous Dijo:
    junio 14th, 2008 a las 18:27

    La pesadilla que algunos tenemos.
    Gracias por el comentario.

  3. Luis! Dijo:
    julio 11th, 2011 a las 08:10

    ¿Cuándo trabajamos en esto? 🙂

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