Después de la batalla

(…) Después de lo ocurrido, regresé a la explanada. Aquella que fuera una hermosa pradera, era ahora lugar de un cementerio improvisado. Cuerpos inertes se amontonaban a mi alrededor mientras caminaba. La niebla, unida al olor de la pez quemada, me impedía ver más allá de tres metros, pero distinguía siluetas que se movían cerca […]